I
El tiempo deja huellas, cicatrices de lo que una vez nos dieron vida; brotan canas del intento de educar; la gordura se convierte en tu fiel compañera.
El rico aroma que la piel lozana ofrece, se pierde entre el jabón, trastes y ropa; las manos se vuelven ásperas y se vacía el alma.
Tomar en serio la expresión "el físico no importa" y ver que él se va con una piel joven (nada guapa, por cierto) te hace entender que todo importa.
No es solo el sentimiento, la impotencia o la intolerancia, es el desamor lo que mata.
II
Es complicado salir a la calle sin sentir en ti las miradas, y esa voz interna que te dice: estás gorda, fea y vieja. Y le das la razón al abandono, la desconfianza se anuda al sentimiento de culpa. Sin saber qué hacer, lloras, encontrar la paz ya no es posible: necesitas conocerla, todo tiene otro olor, otro sabor, sus besos ya no te pertenecen, su éxtasis la clama y tú, más humillada, cada vez más olvidada.
La figura tal vez cambie, pero no el alma.

